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martes, 20 de marzo de 2012
A 36 años del Golpe de Estado: Reflexiones en torno a las configuraciones discursivas de la Prensa Escrita durante la última dictadura militar en la Argentina
Una característica del pasado reciente y del presente es la diversidad de memorias e identidades colectivas constituidas al impulso de los medios de comunicación de masas. Esta situación genera una atención especial por parte de los investigadores, puesto que si bien los medios favorecen la multiplicidad de voces, a su vez, van legitimando progresivamente el monopolio de la producción y difusión de la información por parte de algunas empresas periodísticas, cuestión que no es menor, ya que muchos de los datos, e imágenes que recibimos por parte de los medios van configurando los archivos de la memoria social.
En este sentido, la prensa escrita por medio de un discurso de intervención se involucra en el conjunto de instituciones sociales y políticas, con las cuales se incorpora a la lucha por el sentido y la producción de un orden social. Por lo tanto, es interesante indagar sobre los efectos que esta produce en la memoria histórica, como así también, en su posibilidad de intervenir directamente en las disputas sociales del presente.
La prensa escrita durante el golpe de estado de 1976
La última dictadura militar autodenominada “Proceso de Organización Nacional” justifico su intervención utilizando los argumentos tradicionales con un discurso que apelaba a términos como “terrorismo subersivo”, “vacio de poder”, “descomposición moral”, entre otros.
El “Acta fijando el propósito y los objetivos básicos para el proceso de reorganización nacional” difundida por el Boletín Oficial el día 29 de Marzo señalaba los cuatro puntos básicos de la intervención militar:
• Restitución de los valores esenciales del estado
• Erradicación de la subversión
• Promoción del desarrollo económico
• Posterior instauración de una democracia republicana
Sobre este contexto, los principales diarios argentinos nacionales, por medio de sus editoriales, legitimaron el golpe de estado con expresiones como “Buen punto de partida. El régimen estaba agotado” (Diario Clarín, 26 de Marzo de 1976) o “Orden, seguridad y confianza” (Diario La Prensa, 27 de Marzo de 1977). Asimismo, mediante meses consecutivos continuaron elogiando el accionar militar mediante sus tapas:
• “Aplica la Junta Militar la justicia revolucionaria” (Diario El Clarín, 24 de Junio de 1976). Tres meses después del golpe, el diario describe con estas palabras la persecución política a miembros del gabinete peronista.
• “Expresivo discurso del general Videla” (Diario La Nación, 15 de Noviembre de 1976). Acompañada de la imagen del represor la tapa elogia su discurso.
• “Algo huele mejor en la Argentina” (Diario La Opinión, 23 de Diciembre de 1976).
• “Defienda su Argentina” (Revista Para Ti, 10 de Agosto de 1978). La revista femenina de Editorial Atlántida encabezo una campaña de postales “para contarle al mundo la verdad sobre Argentina”, refiriéndose a algunos organismos de derechos humanos y perseguidos políticos exiliados en Europa que habían hecho publico los asesinatos y desapariciones que se estaban produciendo en nuestro país.
En la mayoría de los artículos políticos de los diarios citados, por medio de esquemas argumentativos de asociación y disociación, cambiando el sentido tradicional de algunos términos como “orden” confundido con eliminación, persecución y exterminio, la prensa escrita configuraba un discurso con pretensiones hegemónicas y estrategias argumentativas para generar efectos de sentido justificadores del orden establecido.
El rol desempeñado por la prensa salteña y el asesinato de Luciano Jaime
¿Quién fue Luciano Jaime?
Luciano Jaime , periodista de profesión, fue detenido de forma irregular tras publicar en el desaparecido diario El Intransigente una serie de notas sobre el asesinato del joven dirigente peronista Eduardo Fronda, ocurrido algunas semanas antes.
Jaime había redactado una nota sobre el asesinato de Fronda, cuyo cuerpo apareció el 9 de enero de 1975 a un costado de la ruta a Lesser, con signos de haber sido torturado. Así lo reveló el viejo diario El Intransigente al día siguiente, gracias a la investigación realizada por Jaime, en las que se reveló también –en contra de las explicaciones oficiales- que Fronda había sido torturado. El periodista fue la última que persona que vio con vida a Fronda mientras éste permaneció detenido en la central de policía.
El Tribuno
En la edición del día sábado 16 de febrero de 1975 El Tribuno traduce la información oficial de la policía: HALLARON EL CUERPO DESTROZADO DE UN HOMBRE: LE ESTALLÓ UNA BOMBA.
El día domingo 16 de febrero, El Tribuno en páginas interiores tituló: IDENTIFICAN AL MUERTO DE EL ENCÓN.
Al día siguiente El Tribuno reproducía un cable de la agencia TELAM: INVESTIGAN LA MUERTE DEL PERIODISTA LUCIANO JAIME , el cuerpo fue baleado y luego destruida la parte superior por una explosión de una bomba de fabricación casera.
El día 17 de febrero el diario en la sección NECROLÓGICAS le dedica un homenaje con el título LA MUERTE DE UN COMPAÑERO. El contenido es insulso y apunta a reivindicar el papel del periodismo en general, se percibe el objetivo de construir la memoria del crimen como conmemoración heroica del oficio de periodista. No se hace referencia contextual a la muerte ni a su vinculación con el caso Fronda.
El día 19 de febrero se registra la última noticia de ese mes sobre el asesinato de Jaime. El Tribuno reprodujo un comunicado del Sindicato de Prensa, reclamaban la “más exhaustiva investigación” y rechazaba el asesinato como “método para dirimir diferencias”, a continuación se informaba las fructíferas reuniones del Sindicato con las autoridades del Ministerio de Trabajo y los preparativos para discutir las paritarias. El mensaje era claro: repudiamos el asesinato y la violencia política, aprendan, la negociación es el mejor camino.
El Intransigente
Por su parte el diario El Intransigente recién el día domingo 16 dio cuenta de los hechos: FUE ASESINADO LUCIANO JAIME PERIODISTA DE EL INTRANSIGENTE. Su cuerpo fue hallado destrozado por una bomba. Nuevamente la crónica era densa descriptiva e interpretativa recortada por la imagen de la foto que mostraba a los trabajadores del diario ocupando la sala de redacción en silencio para rendir un homenaje al compañero asesinado. La crónica informaba que Jaime estaba preocupado por las reiteradas amenazas recibidas y trataba de reconstruir el posible recorrido de la víctima desde su “desaparición” la noche del miércoles 12 de febrero.
El diario descartaba la hipótesis difundida por los medios policiales que Jaime murió al explotarle la bomba casera que estaba armando. El diario afirmaba: a Jaime lo mataron a sangre fría, para disparar la inquietante pregunta ¿Por qué?.
Al desechar la hipótesis del Jaime muerto por accidente, la segunda hipótesis esbozada por el diario tampoco explicaba las causas del asesinato, pero si nos coloca en la tenebrosa respuesta del método utilizado. El diario sostenía que Jaime fue muerto antes y “DESPUES LE COLOCARON BAJO EL CUERPO UNA BOMBA PARA HACER DESAPARECER EL CADÁVER”. No sólo implicaba la crueldad del sufrimiento y el asesinato, sino borrar todo rastro de existencia, forzar el olvido. Nunca imaginaron los ideólogos de estos procedimientos la forma que iban a potenciar la memoria, por más imperfecta o imprecisa que fuera.
El lunes 17 de febrero el diario ratificaba su hipótesis SERÁN INHUMADOS HOY LOS RESTOS DEL PERIODISTA LUCIANO JAIME. Lo mataron a balazos y luego lo mutilaron con una bomba. La prueba la aportaba la propia policía que había recogido una cápsula servida calibre 11,25.
En un recuadro era publicada una CARTA A LUCIANO JAIME, DE SUS COMPAÑEROS, tan insulsa como la publicada por El Tribuno, también esta destinada a construir la rememoración, tampoco lo lloraba, ni pretendía ser una “elegía” era la expresión de una protesta y de un repudio, sin embargo, el escrito dejaba caer el peso de la carga al muerto, cosa que durante mucho tiempo fue común en la Argentina y sirvió para justificar el asesinato político: ¡EN QUE LABERINTOS ANDUVISTE! NO LO SABREMOS, NI TE LO PREGUNTAMOS. EL PENSAMIENTO, LA LIBERTAD DE TENERLA, ES EL ÚNICO TESORO DEL HOMBRE. NO TE LO PROFANAREMOS. A partir de allí, ninguna información más sobre el asesinato de Jaime.
De lo dicho anteriormente, se desprende que el papel jugado por los diarios fue meramente informativo. Si bien El Intransigente descarta la idea que le periodista haya sido muerto accidentalmente, tomando como postura que el mismo fue asesinado, mas tarde y por medio de la carta que realizan sus compañeros, revindica la idea que aunque no se merecía ese final “algo habrá hecho”.
En los meses consecutivos, del discurso de El Tribuno se desprendían frases como “refugio extremista” o “malvivientes y subversivos. ”Asimismo, reproducía fotografías, y descripción física de algunos prófugos políticos como Salomón y Armando Jaime quienes lograron conservar su vida y la libertad buscando refugio fuera del país.
La dinámica de los dos diarios (El Intransigente y El Tribuno) se alteró profundamente, hasta constituirse en boletines oficiales de los partes de guerra que emitía el Ejército en operaciones en Tucumán y de los procedimientos que la policía realizaba en Salta y en todas las provincias.
Cuando el año 1975 comience a fenecer, ya era posible visualizar de que forma en la sociedad salteña y en los medios de comunicación se habían afianzado los lenguajes, procedimientos y la rutina del “pais-cuartel” que se instauró finalmente a partir del 24 de marzo de 1976 y que la memoria no olvida.
Como se advierte en algunos trabajos sobre historia reciente, el historiador no solo debe interesarse por indagar ¿quiénes están en lucha? o ¿por qué luchan?, sino también ¿qué sentido tiene la lucha? y ¿qué representaciones producen? como parte de la memoria que nutre la identidad colectiva, en una continuidad entre pasado, presente y una visión del futuro. Sobre punto, es fundamental destacar que existieron periodistas e intelectuales de la época que encontraron en su profesión una herramienta primordial para darle sentido a su lucha política ideológica, trasmitiendo representaciones de compromiso con la realidad en la que se encontraban.
Luciano Jaime, como también el desaparecido periodista Rodolfo Walsh, en distintas circunstancias, pero con la firme convicción de su responsabilidad social, brindaron a la memoria colectiva uno de los atributos más importantes para que permanezca latente: el compromiso de dar testimonio en tiempos difíciles.
Por Florencia Rodríguez
LOS 70: Campora al gobierno, Peron al poder
¿Cuales fueron las características de la llegada al poder de Héctor Campora? ¿Comenzaba un proceso de legitimación de la vida democrática o el inicio de las tensiones que determinaron la llegada de una nueva dictadura militar? ¿Qué sucedía en salta en aquel momento? ¿Se puede decir que Ragone fue un gobernador “montonero”? Algunas consideraciones sobre aquella época pretenden responder a estos interrogantes.
Las elecciones presidenciales del 11 de Marzo de 1973 dieron un triunfo significativo al FREJULI, que sin embargo no fue uniforme en todo el país. La alianza electoral en la que participaba el Partido Justicialista obtuvo un porcentaje superior al 60 por ciento de los votos en Formosa y Salta, pero en el resto de las provincias se mantuvo por debajo del 50 por ciento. En la Capital Federal el frente alcanzo el 37 por ciento. La formula radial Balbin-Gamond logro superar su 26 por ciento a nivel nacional en las provincias de Cordoba y Mendoza. En conjunto, el 80 por ciento del electorado rechazo la Revolución Argentina.
En este marco, es importante observar que el mapa electoral del peronismo no se había modificado sustancialmente desde 1955. Se trató de un voto esencialmente obrero en las zonas centrales del país, correspondiéndose con las provincias más urbanizadas e industrializadas con fuertes conexiones con los sindicatos, y un voto peronista más popular y policlasista en las provincias menos industrializadas. De esta forma, el voto de los trabajadores industriales y el voto popular hicieron posible el retorno del peronismo al poder.
Este realineamiento político establecido por la democratización de 1973 introdujo nuevos aspectos singulares en el escenario partidario y electoral de la Argentina. En primer lugar, mientras que en el ámbito nacional la candidatura de Cámpora fue aceptada por la lógica del verticalismo, en el interior del país sufrió un desgaste importante en la lucha por el control del aparato partidario. El conflicto político y social de las provincias fue vertebrándose en torno a la lucha interna del peronismo, en la cual diferentes sectores ambicionaban el control de los estados provinciales para obtener beneficios políticos, económicos y sociales.
Por otro lado, la discontinuidad de la vida institucional y por ende, la escasa actividad de los partidos políticos, hizo que no se produjeran recambios importantes en la dirigencia. El escenario setentista se caracterizo por la consolidación de los jefes históricos y la organización de las estructuras piramidales fundamentadas en lealtades provinciales. La histórica dicotomía peronismo-antiperonismo fue recreada por el lema “liberación o dependencia”.
El componente más débil de la dinámica política argentina era el institucional. Los partidos políticos y las instituciones gubernamentales fueron instrumentos de defensa o conquista de intereses aceptados o rechazados según la conveniencia de cada cual.
Mientras tanto en Salta
El 11 de Marzo Miguel Ragone , medico de profesión, fue elegido gobernador de Salta con mas del 60 por ciento de los votos. Su elección rompía con la tradición de los anteriores gobernadores: Ragone no pertenecía a ninguna red familiar de la oligarquía salteña. Su compañero de formula, Olivio Ríos era un dirigente sindical de los teléfonos que había sido secretario general de la CGT regional durante la dictadura de Onganía.
El ejercicio de la medicina, entendida como una función social, se transformo para Ragone en un recurso de comunicación y construcción de poder, no solo porque le permitía estar en contacto con la población, sino también porque desde ese lugar podía ensamblar su profesión con su tarea política.
Si bien, los discursos del gobernador salteño incluían conceptos como “revolución”, “socialismo nacional” y “libración”, estos estaban mas ligados a sus convicciones cristianas que al ideario socialista. Para Ragone, la transformación social estaba relacionada con el asistencialismo estatal en procura del bienestar general, lo que indudablemente no implicaba una modificación sustancial del orden vigente.
Fuera de la lista verde (con la que había conquistado el poder) el gobernador salteño solo contaba con el apoyo de la juventud peronista y el sindicalismo clasista liderado por Armando Jaime.
Las revistas “El Descamisado” y “La Causa Peronista”, describían la realidad salteña identificando a explotadores y explotados y justificaban todas las acciones del “gobierno popular” resaltando, en forma didáctica, la situación de la pobreza, marginalidad y exclusión de los campesinos salteños y responsabilizando a todos los males de la dictadura militar, la oligarquía local y el imperialismo. La estrategia discursiva reforzaba la concepción dominante de la Juventud Peronista, que dividía a la sociedad en dos campos antagónicos y excluyentes: el pueblo y antipueblo.
Si bien algunos estudios sobre el escenario provincial de aquel momento pretenden señalar a Ragone como un gobernador montonero, algunos trabajos actuales señalan que en realidad el mandatario conto con el apoyo de la izquierda del peronismo, entre ellos algunos integrantes de la agrupación montoneros pero esta organización político-militar no ocupo cargos de relevancia ni tuvo incidencia directa en el aparato provincial. Por ende, es un error conceptual considerar al ex gobernador fiel a los principios de esta organización o a las directivas de su conducción.
Quizás la acusación de su vinculación a Montoneros fue la escusa para su posterior destitución, pero eso será analizado mas adelante.
Por Florencia Rodríguez
LOS 70 : Memoria e historia
La memoria forma parte de las pugnas por comprender el presente y orientar el futuro. Es el epicentro de la lucha por ocupar distintos lugares en las construcciones históricas con la pretensión de reinterpretar adecuadamente las huellas de las acciones humanas.
Volver al pasado no implica solamente la simple operación de guardar la huella material de los hechos, sino también, es el deber de hacer justicia mediante el recuerdo. Los pueblos tienen el derecho y la obligación de conocer su historia y por consiguiente, tener memoria aunque se encuentren sumergidos en nuevos escenarios, puesto que el conocimiento nos invita a reflexionar, reelaborar y actuar a partir de ello, como así también, y fundamentalmente nos permite ejercer uno de los derechos mas importantes con lo que debemos contar todos los seres humanos: la libertad. Nos brinda la oportunidad de ser sujetos autónomos plenamente conscientes de las decisiones y posiciones que tomamos frente al caudal de situaciones de la vida social.
Las tensiones existes entre historia y memoria generan que constantemente los hechos del pasado puedan resignificarse y/o reconfigurarse bajo nuevos acontecimientos que se manifiestan en distintas instancias.
La reapertura en política de derechos humanos de este gobierno, iniciada décadas atrás por el ex presidente Raúl Alfonsin, viene acompañada de un contexto en el que de una vez por todas vemos a los genocidas de la última dictadura militar ser juzgados cayendo sobre ellos todo el peso de la ley.
Es precisamente la memoria quien nos permite hoy repudiar a los culpables no solo judicialmente, sino socialmente porque el horror que cometieron en el pasado esta presente en la memoria colectiva, en la memoria del pueblo argentino.
En esta atmósfera se hace sumamente necesario reflexionar no solo en torno a estos años de censura y terror sino también, requiere de un análisis mas complejo para conocer que es lo que sucedió antes de ese 24 de Marzo de 1976, que factores favorecieron el golpe, cuales fueron las tensiones existentes entre los actores socio-políticos, que lugar ocuparon en este espacio los problemas intrapartidarios en el peronismo, etc.
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Durante estos años los conflictos provinciales fueron un fenómeno clave del acontecer político y social de la Argentina durante el breve y convulsionado periodo del tercer gobierno peronista.
Los estudios e investigaciones sobre el tema y el periodo centran su análisis en las divisiones políticas e ideológicas del peronismo, fundamentalmente entre la derecha político- sindical y el peronismo revolucionario. El enfrentamiento intrapartidario tendió a proyectarse sobre el entramado social y político del país, dirimiendo en arenas extrapartidarias sus pujas internas.
Acusados de prestar apoyo a la izquierda peronista fueron destituidos algunos gobernadores, entre ellos el desaparecido Doctor Miguel Ragone quien fuera gobernador de Salta hasta Noviembre de 1974. En el breve lapso de su gobierno y como en otras provincias, Salta fue protagonista de una agitada vida política que es necesario conocer en profundidad para poder entender los hechos posteriores, entre los cuales se encuentra la desaparición del ex mandatario.
Esta columna invita a los salteños al conocimiento y reflexión sobre aquellos años pre-dictadura, centrándose en la provincia de Salta. Mediante un análisis de fuentes documentales (escritas, orales y audiovisuales) se hará una exploración del escenario provincial salteño, así como su articulación con la situación política nacional del momento, precisando los alcances del poder que dio lugar a la existencia de campos de concentración y persecución político- ideológica aun antes del golpe militar.
Memoria e historia serán, entonces, los ejes transversales con los que pretendemos que los lectores, como se dijo anteriormente, logren hacer justicia mediante el recuerdo.
Por Florencia Rodríguez
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