martes, 20 de marzo de 2012
LOS 70: Campora al gobierno, Peron al poder
¿Cuales fueron las características de la llegada al poder de Héctor Campora? ¿Comenzaba un proceso de legitimación de la vida democrática o el inicio de las tensiones que determinaron la llegada de una nueva dictadura militar? ¿Qué sucedía en salta en aquel momento? ¿Se puede decir que Ragone fue un gobernador “montonero”? Algunas consideraciones sobre aquella época pretenden responder a estos interrogantes.
Las elecciones presidenciales del 11 de Marzo de 1973 dieron un triunfo significativo al FREJULI, que sin embargo no fue uniforme en todo el país. La alianza electoral en la que participaba el Partido Justicialista obtuvo un porcentaje superior al 60 por ciento de los votos en Formosa y Salta, pero en el resto de las provincias se mantuvo por debajo del 50 por ciento. En la Capital Federal el frente alcanzo el 37 por ciento. La formula radial Balbin-Gamond logro superar su 26 por ciento a nivel nacional en las provincias de Cordoba y Mendoza. En conjunto, el 80 por ciento del electorado rechazo la Revolución Argentina.
En este marco, es importante observar que el mapa electoral del peronismo no se había modificado sustancialmente desde 1955. Se trató de un voto esencialmente obrero en las zonas centrales del país, correspondiéndose con las provincias más urbanizadas e industrializadas con fuertes conexiones con los sindicatos, y un voto peronista más popular y policlasista en las provincias menos industrializadas. De esta forma, el voto de los trabajadores industriales y el voto popular hicieron posible el retorno del peronismo al poder.
Este realineamiento político establecido por la democratización de 1973 introdujo nuevos aspectos singulares en el escenario partidario y electoral de la Argentina. En primer lugar, mientras que en el ámbito nacional la candidatura de Cámpora fue aceptada por la lógica del verticalismo, en el interior del país sufrió un desgaste importante en la lucha por el control del aparato partidario. El conflicto político y social de las provincias fue vertebrándose en torno a la lucha interna del peronismo, en la cual diferentes sectores ambicionaban el control de los estados provinciales para obtener beneficios políticos, económicos y sociales.
Por otro lado, la discontinuidad de la vida institucional y por ende, la escasa actividad de los partidos políticos, hizo que no se produjeran recambios importantes en la dirigencia. El escenario setentista se caracterizo por la consolidación de los jefes históricos y la organización de las estructuras piramidales fundamentadas en lealtades provinciales. La histórica dicotomía peronismo-antiperonismo fue recreada por el lema “liberación o dependencia”.
El componente más débil de la dinámica política argentina era el institucional. Los partidos políticos y las instituciones gubernamentales fueron instrumentos de defensa o conquista de intereses aceptados o rechazados según la conveniencia de cada cual.
Mientras tanto en Salta
El 11 de Marzo Miguel Ragone , medico de profesión, fue elegido gobernador de Salta con mas del 60 por ciento de los votos. Su elección rompía con la tradición de los anteriores gobernadores: Ragone no pertenecía a ninguna red familiar de la oligarquía salteña. Su compañero de formula, Olivio Ríos era un dirigente sindical de los teléfonos que había sido secretario general de la CGT regional durante la dictadura de Onganía.
El ejercicio de la medicina, entendida como una función social, se transformo para Ragone en un recurso de comunicación y construcción de poder, no solo porque le permitía estar en contacto con la población, sino también porque desde ese lugar podía ensamblar su profesión con su tarea política.
Si bien, los discursos del gobernador salteño incluían conceptos como “revolución”, “socialismo nacional” y “libración”, estos estaban mas ligados a sus convicciones cristianas que al ideario socialista. Para Ragone, la transformación social estaba relacionada con el asistencialismo estatal en procura del bienestar general, lo que indudablemente no implicaba una modificación sustancial del orden vigente.
Fuera de la lista verde (con la que había conquistado el poder) el gobernador salteño solo contaba con el apoyo de la juventud peronista y el sindicalismo clasista liderado por Armando Jaime.
Las revistas “El Descamisado” y “La Causa Peronista”, describían la realidad salteña identificando a explotadores y explotados y justificaban todas las acciones del “gobierno popular” resaltando, en forma didáctica, la situación de la pobreza, marginalidad y exclusión de los campesinos salteños y responsabilizando a todos los males de la dictadura militar, la oligarquía local y el imperialismo. La estrategia discursiva reforzaba la concepción dominante de la Juventud Peronista, que dividía a la sociedad en dos campos antagónicos y excluyentes: el pueblo y antipueblo.
Si bien algunos estudios sobre el escenario provincial de aquel momento pretenden señalar a Ragone como un gobernador montonero, algunos trabajos actuales señalan que en realidad el mandatario conto con el apoyo de la izquierda del peronismo, entre ellos algunos integrantes de la agrupación montoneros pero esta organización político-militar no ocupo cargos de relevancia ni tuvo incidencia directa en el aparato provincial. Por ende, es un error conceptual considerar al ex gobernador fiel a los principios de esta organización o a las directivas de su conducción.
Quizás la acusación de su vinculación a Montoneros fue la escusa para su posterior destitución, pero eso será analizado mas adelante.
Por Florencia Rodríguez
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario